- Las tensiones entre EUA y la UE se han intensificado ante las presiones de Donald Trump para que Dinamarca negocie el futuro de Groenlandia, incluso mediante amenazas arancelarias contra aliados europeos.
- El interés de EUA por la isla se explica por tres ejes: 1) seguridad nacional y reafirmación de su esfera de influencia geopolítica; 2) mayor control de las rutas marítimas del Ártico ante el deshielo; y, 3) acceso a recursos estratégicos, particularmente tierras raras e hidrocarburos.
- Si EUA logra el control directo o indirecto de la isla, podrá disputar a Rusia el control del Ártico y contribuir a la diversificación de las cadenas de suministro de Occidente.
Presión de Trump por anexar Groenlandia
En las últimas semanas, la política exterior de EUA ha generado nuevos episodios de volatilidad en los mercados financieros y de capitales, ante la renovada incertidumbre en el entorno geopolítico y comercial global. A pesar del acuerdo comercial alcanzado entre Washington y la Unión Europea (UE) a finales de julio de 2025, las fricciones entre ambas potencias se han intensificado tras la insistencia del presidente Donald Trump en adquirir Groenlandia, territorio autónomo perteneciente a Dinamarca. Lejos de tratarse de un episodio retórico aislado, la Casa Blanca ha acompañado esta postura con amenazas explícitas de imponer aranceles a varios países europeos, utilizando el frente comercial como un instrumento de presión política directa.
Este episodio marca un precedente en la política exterior de EUA, pues se inclina a una lógica más transaccional, menos multilateral y abiertamente orientada a maximizar el control de territorios que considera clave para su seguridad nacional. Por lo anterior, Groenlandia se ha convertido en un punto clave que condensa múltiples intereses estadounidenses, desde la seguridad hemisférica hasta el acceso a recursos estratégicos y el control de nuevas rutas marítimas.
Esferas de influencia geopolítica (EUA, Rusia, China, UE e India)
Fuente: Bilbo (2025).
La presente nota se estructura en torno a tres ejes que explican por qué Groenlandia ocupa hoy un lugar central en la agenda geopolítica de EUA. En primer lugar, el componente de seguridad nacional y esfera de influencia, donde la administración Trump ha reinterpretado la Doctrina Monroe bajo una lógica hemisférica ampliada, buscando excluir la presencia de potencias rivales de lo que considera su “patio trasero”, que ahora se extiende desde el Ártico hasta América Latina. En segundo término, destaca el control de las rutas marítimas del Ártico, cuyo valor estratégico se ha incrementado de forma acelerada a medida que el deshielo permite acortar de manera significativa los tiempos y costos de transporte entre Europa, Asia y América del Norte.
Finalmente, el tercer eje se concentra en el acceso a recursos estratégicos (particularmente tierras raras, hidrocarburos y otros minerales críticos), cuyo potencial económico y geopolítico en Groenlandia se ve amplificado tanto por el cambio climático como por la necesidad de EUA de reducir su dependencia de China en cadenas de suministro clave.