Tasas restrictivas y petróleo golpean al oro
El oro ha experimentado una fuerte caída del 10.4% durante las últimas siete jornadas, descendiendo desde aproximadamente $5,200.0 dólares por onza el 10 de marzo hasta $4,650.0 dólares por onza en la sesión de hoy (-3.4%), lo que representa su racha de pérdidas más prolongada desde 2023. El retroceso en la cotización del metal precioso ha sido impulsado por un cambio fundamental en el entorno macroeconómico, ya que la escalada del conflicto con Irán ha llevado los precios del petróleo por encima de los $100.0 dólares por barril, lo que ha generado importantes preocupaciones inflacionarias, que han obligado a los bancos centrales a abandonar las expectativas de recortes de tasas de interés en el corto plazo. Ayer, la Reserva Federal mantuvo sin cambios su tasa de interés y destacó explícitamente los riesgos de que los precios más altos de la energía impulsen la inflación, eliminando la posibilidad de una relajación pronunciada en 2026. Esta postura ha sido replicada a nivel global, con el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra expresando una mayor preocupación por los riesgos alcistas para la inflación que los riesgos por el bajo crecimiento económico.
Expectativa de corto y mediano plazo
De cara al futuro, el oro enfrenta un entorno desafiante caracterizado por primas de riesgo geopolítico persistentes en los mercados energéticos, expectativas de inflación estructuralmente más altas y condiciones financieras globales restrictivas por más tiempo que mantendrá elevadas las tasas reales. Entre los principales riesgos a la baja se incluyen un mayor fortalecimiento del dólar si la Reserva Federal mantiene la tasa de fondos federales en los niveles actuales por más tiempo, incrementos sostenidos en el tiempo de los precios de la energía, si se intensifican las tensiones en Medio Oriente, y posibles ventas del commodity por parte de bancos centrales, si aumentan las presiones fiscales. Por el contrario, existen oportunidades si las tensiones geopolíticas disminuyen y los precios del petróleo retroceden, lo que podría reactivar las expectativas de recortes de tasas y debilitar al dólar, o si el repunte de la inflación resulta ser más transitoria de lo que actualmente se teme, permitiendo que los bancos centrales retomen sus procesos de flexibilización monetaria hacia finales de 2026 o 2027. En el corto plazo, se observa un soporte técnico en el rango de $4,350.0 a $4,800.0 dólares.
