En términos semanales, el Nasdaq, el S&P y Dow Jones acumulan caídas de -4.5%, -2.8% y -1.4%, respectivamente; no obstante, han mostrado algunas jornadas de cierta recuperación. Parte de esta dinámica ha estado influenciada por factores idiosincráticos, destacando la reciente colocación de SpaceX. Los inversionistas están evaluando múltiples frentes: los avances en Medio Oriente, su posible impacto inflacionario y en las decisiones de la Fed, el efecto de la colocación de SpaceX, las dudas recurrentes sobre el Capex corporativo y, en general, una creciente reconfiguración del sector tecnológico.
Sobre Medio Oriente, ayer el presidente Donald Trump anunció la cancelación de los ataques programados contra Irán, tras señalar avances en las negociaciones entre ambas partes, lo que redujo la aversión al riesgo en los mercados. Además, se ha mencionado recientemente la posibilidad de concretar un acuerdo en los próximos días, incluyendo la pronta apertura del Estrecho de Ormuz.
Con el último dato de inflación, las expectativas del mercado no registraron un cambio significativo, manteniendo abierto el escenario para posibles incrementos en un entorno de presiones persistentes y evidenciando que los participantes aún buscan señales más claras sobre la trayectoria futura de la política monetaria. Este contexto, además, se ve matizado por el componente político, reflejado en comentarios como el de Trump, que acentúa la divergencia entre la lectura económica tradicional y los incentivos de corto plazo. Así, con la inflación en máximos de tres años, se refuerza el argumento de una Fed más restrictiva para anclar expectativas y preservar su credibilidad, aunque bajo crecientes tensiones sobre su independencia; en este sentido, Kevin Warsh enfrenta una coyuntura particularmente sensible, donde su primera decisión al frente de la Fed se perfila como una prueba clave para equilibrar disciplina monetaria y presiones políticas.
La histórica OPI de SpaceX marca hoy su debut en el Nasdaq (ticker: SPCX) a $135 dólares por acción, buscando recaudar $75,000 mdd bajo una valoración de hasta 1.75 billones, con Goldman Sachs como colocador. La operación reserva un histórico 30.0% para inversores minoristas, aunque Elon Musk retendrá el 93.0% del poder de voto corporativo, respaldado por el éxito de sus lanzamientos y su red satelital Starlink. Si bien se percibe un fuerte apetito por la empresa en su colocación, existe una importante divergencia entre las valuaciones en el mercado.