Tono restrictivo de la nueva Fed y dólar fuerte detonan ruptura técnica
Hoy el oro perfora el umbral psicológico de $4,000.0 dólares por onza por primera vez desde noviembre, con una caída intradía de hasta 3.7% que llevó al metal a tocar mínimos cercanos a $3,965.0 dólares, antes de moderar parcialmente las pérdidas durante la sesión para ubicarse en un nivel cercano a $3,990.0 dólares lo que se traduce a un ajuste de -2.93% respecto al cierre de ayer. Con este movimiento, el retroceso acumulado desde el máximo histórico de finales de enero supera el 25.0%, umbral que técnicamente confirma el inicio de un mercado bajista y pone fin a tres años consecutivos de ganancias de doble dígito para el metal. El detonante más reciente fue el mensaje del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, quien en su primera reunión de política monetaria sorprendió al mercado al adoptar una postura notablemente más restrictiva frente a la inflación de la que se anticipaba. Desde la conclusión de esa reunión, el oro acumula una caída superior al 5.0%, en la medida en que el mercado revalora al alza la trayectoria esperada de tasas de interés, factor que el consenso identifica como el principal motor detrás del deterioro reciente del metal.
Expectativa de corto y mediano plazo
De cara a los próximos meses, el balance de riesgos para el oro continúa inclinado a la baja en el corto plazo, aunque persisten elementos estructurales que podrían sostener una recuperación gradual hacia el mediano plazo. La combinación de un entorno de tasas más restrictivo bajo la nueva conducción de la Fed, un dólar fortalecido y la ausencia de soporte por parte de los flujos en ETFs sugiere que el mercado podría buscar estabilización en una zona de soporte amplia entre $3,800.0 y $4,000.0 dólares, rango en el que analistas y especialistas anticipan que podría emerger demanda oportunista ante valuaciones más atractivas. No obstante, persiste cautela entre los inversionistas para confirmar de manera definitiva la ruptura por debajo del umbral psicológico. Por el contrario, el mercado conserva una zona de resistencia relevante entre $4,250.0 y $4,500.0 dólares, niveles hacia los cuales el consenso de analistas continúa proyectando una recuperación gradual del metal hacia el cierre del año, sustentada en el pilar más resiliente del mercado: la demanda de bancos centrales, que durante el primer trimestre creció a su ritmo más acelerado en más de un año y que las encuestas sugieren se mantendrá robusta hacia adelante.
